Ante la fuerte problemática de la fauna callejera de nuestro país y más específicamente de nuestra ciudad, decidimos formar un grupo de personas que, unidos por el amor a los animales, construyeramos un lugar donde se cumpliera nuestro sueño: albergar animales maltratados y olvidados por la sociedad, a quienes daríamos todo nuestro amor y cariño. Iniciamos con 15 perritos, llenos de esperanza pero sin un lugar donde tenerlos. Gracias a la ayuda de Jorge Andrés Rubiano Sánchez y un amigo suyo, logramos ubicar a nuestros pequeños por un tiempo en cocheras de cerdos abandonadas en una finca lejos de la ciudad.

En este lugar tuvimos a nuestros primeros rescatados durante 15 días. Íbamos dos veces al día a alimentarlos, compartir con ellos y limpiar el lugar. Después pudimos rentar una casa en el barrio Guadalupe, Dosquebradas. Allí permanecimos durante 5 meses, hasta que debido a la cantidad de perros que albergabamos, que superaba los 40, la situación se volvió insostenible. La comunidad reprochaba nuestra labor, por lo que tuvimos que enfrentarnos a un sinfín de situaciones que finalmente terminaron haciéndonos buscar otro lugar.

Como un milagro, justo cuando mas necesitabamos un lugar donde pudieramos proveer seguridad y estabilidad para nuestros bebés, encontramos un lugar. Una finca en el sector San José, vía a la Florida se convirtió en nuestro nuevo refugio de esperanza. Las palabras no alcanzan a expresar lo agradecidos y felices que nos sentíamos al poder brindarles a esos perros rescatados, que hasta el momento solo habían conocido la indiferencia y el abandono, un techo digno donde todas sus necesidades eran atendidas

Construccio2   Construccio1

Construccio3 Construccio4

Construccio6 Construccio5

Tras un año y medio de ver cumplido nuestro sueño, las cosas se empezaron a complicar. La zona en la que se ubicaba la finca, era un cacerío con abundantes problemas de drogadicción y pandillas. Nuestro refugio, que para el momento ya albergaba a mas de 60 perros, era rechazado repetidamente por la comunidad, quienes en un esfuerzo conjunto por sacarnos del lugar, nos acusaron ante las autoridades del municipio por la sobre población de animales que teníamos. Fuimos, inclusive, víctimas de amenazas contra la integridad de nuestros perros, lo cual no podíamos permitir. Con desespero, emprendimos la búsqueda de un nuevo lugar, donde pudiéramos seguir con la labor que, para ese momento, se había convertido en nuestra razón de vivir.

El destino nos llevó a conocer a Melissa Botero, quien con su fundación, Amor Animal, nos abrió las puertas de una finca para rentar en la Vía Armenia. Así inició nuestra mas reciente aventura. Nos propusimos alquilar el lugar, a pesar de su alto costo, y con apoyo de las donaciones logramos construir lo que es ahora el Campito EcoAmor. Este, se ha convertido en un refugio donde, tanto nuestros bebés como los de Amor Animal, cuentan con grandes espacios, casitas para refugiarse del frío y comida y medicinas necesarias asegurarles la vida que todos se merecen.

10411214_1575989659334219_5601943235941394423_n   11112450_1575991382667380_8453216188449580685_n 12592583_1680157598917424_174065490027263911_n

     11416417_1680157642250753_7659801663895611872_o

12990853_1690544461212071_7810173303514040283_n

REALIZA TU DONACIÓN

$20000 $30000 $40000 $50000 $60000 $80000

$100000 $150000 $200000 $250000 $300000 $500000